Antes de definir la tecnología médica nos vemos obligados a
elucidar conceptos como ciencia, técnica, tecnología.
Sin embargo, definir estos términos no es tarea sencilla y
los propios epistemólogos difieren entre sí al respecto. A grandes rasgos
podríamos decir que la ciencia en conocimiento fundamentado, la tecnología la
aplicación práctica de dicho conocimiento y la técnica un “saber cómo” (un know
how). Por ejemplo, el corpus de conocimiento que constituye la ciencia física tiene
como una de sus aplicaciones tecnológicas la aviación. Esto quiere decir que
“detrás” de la construcción y del funcionamiento de un avión hay conocimiento
científico. En cambio, la fabricación de un par de zapatos o la preparación de
un pastel son técnicas pues, si bien hay un conocimiento que respalda cómo se
hacen los zapatos y cómo los pasteles, ese conocimiento no es ciencia sino otro
tipo de saber basado en conocimiento y experiencias cotidianas. Otros
consideran que la ciencia busca el conocimiento como un bien en sí mismo
mientras que la tecnología busca un bien útil, un conocimiento cuyo valor
reside en aquello que permite hacer. Por otra parte, para Bunge la tecnología
se muestra como una simbiosis entre el saber teórico de la ciencia (cuya
finalidad es la búsqueda de la verdad) con la técnica (cuya finalidad es la utilidad).
La finalidad de la tecnología sería entonces la búsqueda de una verdad útil.
Para Bunge, la tecnología no es sino ciencia aplicada, y plasmación material de
la forma de conocimiento y actuación.
Tecnología médica (TM) el conjunto de objetos manipulados
mediante ciertos procedimientos para ser aplicados contra las enfermedades. En
esta definición se destacan las dos dimensiones de la TM, la objetiva y la
procedimental. En algunos casos predomina la dimensión objetiva como ocurre con
los aparatos de diagnóstico por imágenes, o con el riñón artificial o incluso
con los fármacos. En otros, tiene preeminencia la dimensión procedimental como
sucede en un procedimiento quirúrgico, en el almacenamiento de datos en soporte
electrónico o en la confección de la historia clínica informatizada.
La TM se diferencia de la técnica médica (TM) entre otras
cosas, por consistir en procedimientos mediados por los sentidos más que a
través de objetos. Son ejemplos típicos la inspección, la palpación, la
percusión, la auscultación y cualquier otra maniobra de la semiología
tradicional.
Podemos interpretarla como objeto, como “algo” que
complementa o prolonga el cuerpo; también como “algo” que constituye el mundo.
Podemos concebirla como conocimiento científico, como un saber que no surge
como la técnica como consecuencia del ensayo y error sino a partir de una
metodología científica, de la investigación científica en medicina. La TM es
también actividad, una forma de praxis social.












